Avatar, la nueva película de James Cameron está ya en los cines (desde el pasado 18 de diciembre de 2009 por si hay algún despistado) y aunque la podéis disfrutar en visionado convencional y en 3D,  que es como yo la he visto, no os podéis perder de ninguna de las dos formas. Os aseguro que es un viaje extraordinario a un mundo maravilloso que os cautivará tanto por su belleza como por su historia; son 14 años los que han pasado para que el fruto del director estadounidense madurara, y como se suele decir en estos casos “la espera ha valido la pena”.

Según el diccionario la palabra Avatar tiene como principal definición ser la reencarnación de un dios en el hombre, aunque en el film de James Cameron es más bien el nombre que toma un proyecto científico. La humanidad ya ha extinguido los recursos del planeta Tierra y se embarca en la búsqueda de nuevos planetas que puedan abastecernos de energía. En esa búsqueda encuentran Pandora, un planeta que se asemeja a la Tierra pero con una atmosfera irrespirable para los humanos y que cuenta con una fuente de energía inacabable. Esa fuente de energía está concentrada en un mineral que la humanidad anhela conseguir a cualquier precio. Los humanos intentarán  integrarse en Pandora formando parte de sus habitantes,  los Na´vi. Y para ello se forma el proyecto Avatar: dicho proyecto crea a partir de ADN humano y de Na´vi unos seres que son capaces de “integrarse” entre el pueblo Na´vi. Pocos son los elegidos para formar parte de este proyecto. Jake Sully (Sam Worthington) el protagonista del film, es un marine que quedó postrado en una silla de ruedas sirviendo a su país y a su vez es el hermano gemelo de uno de estos privilegiados científicos elegidos entre cientos para formar parte del proyecto. El hermano de Jake muere y como este por su condición de gemelo posee un ADN como el de su hermano se le ofrece, aunque no sea científico,  el puesto de su hermano  debido a lo costoso, tanto en tiempo y dinero que supone crear un ser que solo puede ser  encarnado por el donante de ADN. El  proyecto Avatar llega un momento en que se pone en tela de juicio ya que aunque fue  creado inicialmente como la forma diplomática de invadir el planeta Pandora intentando causar el menor impacto posible entre su poblaciones no avanza lo rápido que se espera y la guerra, como forma de invasión infalible esta amaneciendo como la única manera  de conseguir el tan codiciado mineral. Jake formará parte de la última hornada de avatares Na´vi, y su condición de marine le ayudará a que el pueblo Na´vi, amante de la naturaleza pero con fuerte convicción guerrera frente a sus invasores lo vea como una manera de estudiar a su enemigo. Esta rápida aceptación por parte del pueblo Na´vi hará que  el equipo de la doctora Grace Augustine (Sigourney Weaver) y el Coronel  Quaritch (Stephen Lang) entre otros intenten utilizar a Jake para sus propósitos completamente opuestos sin contar con que las vivencias de este entre el pueblo Na´vi cambien el  rumbo de todo.

El argumento básico del film, tachado como previsible, podríamos extrapolarlo a las típicas películas en las que el pueblo “civilizado” invasor intenta someter y apoderarse de las riquezas del pueblo nativo pasando por encima de sus creencias y costumbres. Y aunque todo ello está aderezado con el privilegiado talento creativo de su director,  el cual ha tardado más de 14 años en crear todos los elementos del mundo de Pandora, y ha tenido que esperar  a que las actuales tecnologías audiovisuales, pudieran dar veracidad a todo lo que vais a ver en pantalla; seréis capaces de deducir muchas de las situaciones que aparecerán ante vuestros ojos. Y aunque eso sea así, para mí no  quita que ante nosotros tenemos una nueva y fantástica franquicia del género del cine fantástico.

Visualmente es una orgía de color. Pandora es un planeta maravilloso tanto por sus habitantes como por toda su naturaleza. Es “evidente” que nada de lo que aparece en pantalla existe, pero bien podría ser real pues todos los detalles del mundo que visitaremos están cuidadísimos. Da miedo ver hasta qué punto ha llegado la tecnología aplicada al cine: se me pone el bello de punta solo de pensar que visto lo visto, más pronto que tarde volveré a ver a Steve McQueen protagonizar una película de estreno. Y si no lo hacen antes con este o con otros grandes del cine que no están entre nosotros, es por el respeto a sus familias. Pero ya os digo  con lo que he visto en Avatar, con sus parajes, su  flora, su fauna y esos habitantes de más de 2,40m. de altura de piel azul que se vuelven tan reales como tú y como yo, es más que posible.

Para el apartado musical y sonoro no tengo más que elogios y todo tipo de reconocimiento: su música nos transportará flotando al mundo que tenemos ante nosotros al igual que el cuidado apartado de efectos especiales, no solo el apartado visual nos parecerá real, los efectos que acompañan a todos los seres y situaciones de la película serán igual de veraces.

Quiero acabar mencionando la sensación que me dio el visionar la película en 3D. Hace unos meses pudimos asistir a la presentación de “AVATAR: el videojuego” de  la mano de  Ubisoft. Pues bien, en dicha presentación pudimos ver el juego en 3D estereoscópico y he de decir que la sensaciones a nivel 3D que tuve en el juego fueron mayores a las del film. Hablo solo de las sensaciones de profundidad y volumen que tenían las cosas escenarios y demás elementos que desfilaban por aquella pantalla 3D Ready de JVC y no de la sensación de realidad, la cual es por supuesto mucho mayor en el film.

Os recomiendo que no os perdáis la que es sin duda alguna  un obra maestra dentro del genero de cine fántastico y de ciencia ficción. Espero que James Cameron tenga más capítulos de la historia de Pandora en la manga, aunque  por lo que he visto en la película, en el juego (del cual tendréis análisis en breve, ya que quise esperar a ver el film para acabarlo) y demás cosas que oí en la presentación del videojuego me hacen estar casi seguro que habrá mas capítulos  de la historia.