The Legend of Zelda: Skyward Sword Wii Nintendo

Siempre me tocó un poco los cojones el escuchar eso de “tener la Wii llena de polvo”. Miren, puedo entender aquellas personas que sin saber de qué va esto, se compran la consola por un juego determinado, por aquel de los bolos que jugó en casa de un amigo. Eso lo puedo entender, que también me mata, porque coño, ya que tienes una consola sácale partido, igual te sorprende. Pero aquellos que aún sabiendo de que va esto se compraron la consola… Eso ya sí me toca la moral.

Admito que no entiendo el por qué Nintendo es tan hermética. Con una de las consolas más vendidas de la historia se podría haber hecho mucho más y así contentar a todos los usuarios. Abrirse a las third partys y aprovechar el tirón que vivimos en esta etapa es de lo que hablo. Pero Nintendo siempre vivió de sus pilares, de Marios, Zeldas y demás. Siempre me vendieron sus juegos y eso es precisamente lo que busco. Admito también que gracias a Nintendo todo esto se ha vuelto mucho más global: Wii es la consola a la que juegan sus padres, tíos o abuelos, algo que es para tener en cuenta. Aunque para ello tengamos un repertorio enorme de juegos casuales que en su gran mayoría no me dicen nada. Así que andamos como siempre, con los pilares de siempre y con un catálogo que aún siendo muy bueno (y pobre del que lo subestime) no es suficiente para contentar a todos. Si no recuerdo mal, los últimos meses solo tenía en perspectiva 2 juegos. Por un lado Xenoblade, juego al que pasaré a jugar en breve, y Skywards Sword, el juego que presumía de ser la última gran aventura de Wii.

Es imposible ponerme a escribir sobre Zelda y no acordarme del A Link To The Past, de esas tardes con el diccionario en la mano. O del Ocarina Of  Time, y esa tremenda épica para la época. Y también del Wind Waker, juego que me habré pasado unas 6 veces y las que me quedan. Se podría decir que soy fanboy de la saga, y mira que me hace gracia la palabra, pero es así. Creo que por ese motivo debo de ser crítico con la saga, no me tiene que servir cada juego que salga, siento que debo buscar la perfección en cada uno de sus juegos. Admito que cuando supe que el responsable de Skyward Sword era Eiji Aonuma tenía un cierto temor por el producto final. No es que tenga un mal curriculum, pero uno vale lo que vale su último juego, y Twilight Princess no es que me maravillara precisamente. Ahora y tras casi un mes de haberme pasado el juego, debo decir que no solo ha superado las expectativas, ha creado una obra maestra.

25 Años contemplan  esta saga y para ello no han encontrado un mejor homenaje que empezar por el origen de todo, el origen de la espada maestra. Skyward Sword bebe de la mayoría de los Zeldas, pero lo hace de una forma tan respetuosa que apenas sientes que ya lo has vivido antes. Durante el juego empiezas a atar cabos, incluso piensas en el orden cronológico de la saga, todo lo vas colocando en su sitio y encaja a la perfección. La tarea no era fácil, ya digo, 25 años son muchos años para una industria que va demasiado deprisa y donde apenas existe ya ese romanticismo con el que empezó a fraguarse los pilares de lo que ahora conocemos. Antes existía una mayor capacidad de sorprender, no existía tanta información como tenemos ahora, con lo cual todo era mucho más fácil. Skyward Sword no solo tenía que estar a la altura de una saga que jamás titubeó y siempre se mantuvo fiel así misma, no, este juego tendría que encumbrar 25 años de gloria.

Pero hablemos de jugar, de sentarse y jugar, de ese placer que provoca que las horas pegadas a un juego parezcan minutos, pero sobre todo de jugar, jugar y disfrutar. Bien, eso no paré de hacerlo en ningún momento del juego. Siempre hay algo que hacer y que me mantuvo pegado al mando. Incluso para meter la llave en el jefe de la mazmorra tuve que jugar, y eso sin darme cuenta es un placer. Ya les digo que hacer una virtud de la jugabilidad es un hito. Uno está acostumbrado a tapar defectos con músculo, con acciones visuales que le dejan perplejo por momentos. Aquí se podría decir que este juego es mucho más honesto y no hay nada que tapar, por que el protagonismo  pasa a ser el propio mando, y así 60 horas que nunca quise terminar.

Wii es la consola que se quedó atrás en esta generación si hablamos de capacidades técnicas, lo cual es curioso, porque pocos juegos me han sorprendido tanto en este aspecto como este Zelda. Pasear por el Bosque Farone, viajar al Volcán de Eldin o atravesar el Desierto Lanayru es simplemente espectacular. Ya les digo que hay muchos juegos que presumen de apartado visual y aún así están lejos de lo visto aquí.

Les podría contar que Grahim es uno de los enemigos con mayor personalidad que recuerdo, que transportarnos por el cielo a lomos de nuestro Pelicaro es adictivo como en su día lo fue navegar con el cascarón Rojo, que navegar en barco por el desierto es posible y a la vez impresionante, les podría contar tantas cosas que sin querer les restaría parte de la magia que acontece este juego; creo que deben descubrirlo por sí mismos. Quizá esta sea la última gran aventura que ofrece esta consola, de ser así no han podido encontrar una mejor forma de hacerlo. Yo ahora estoy indeciso, pienso y no se por qué, si este es el mejor Zelda de todos; puede serlo tranquilamente, pero lo que tengo claro es que es un título redondo y uno de los juegos que más se han acercado a la excelencia de un seguidor de la saga. Puede que sea el título que debió salir hace años, ya lo he escuchado antes, ¿pero dónde estaría este homenaje a 25 años de historia? Todo concuerda ahora.

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