Análisis de Uncharted: El Abismo de Oro

Análisis de Uncharted: El Abismo de Oro

En otoño del año 2007 vio la luz el nuevo proyecto de Naughty Dog para la nueva generación de Sony, cuando Playstation 3 solo llevaba unos meses en el mercado y muchas eran las dudas sobre las posibilidades de la consola ante la indómita competencia de la Xbox 360 de Microsoft, que había dejado a las claras todo su potencial con juegos como “Gears of War” y “Halo 3”. La desarrolladora californiana venia de realizar una gran labor en ps2 con la saga de juegos de plataformas “Jack and Daxter” pero era difícil imaginar cómo se adaptarían a un corte de juegos más realista para un mercado adulto. El resultado fue “Uncharted: El Tesoro de Drake”, una emocionante aventura de acción y plataformas con una trama que nada tenía que envidiar a los grandes films del género y que supuso, con permiso de “Resistance: Fall of Man”, el primer gran bombazo exclusivo de la nueva consola. La acción nos colocaba en la piel de Nathan Drake, un intrépido aventurero que, en compañía de Victor Sullivan, su socio de toda la vida, y Elena Fisher, una valiente a la par que testaruda periodista, se embarca en la búsqueda del mítico “El Dorado”, siguiendo los pasos de Sir Francis Drake hacia una selvática isla del Pacífico.

Todo ello cobraría una nueva dimensión en 2009 con la llegada de Uncharted 2: El Reino de los Ladrones que elevaría a la enésima potencia todo lo visto anteriormente en consola, con una brillante y preciosista aventura que nos llevaba esta vez a las altas cumbres del Himalaya con la esperanza de localizar el misterioso reino de Shambhala. Aún hoy es considerada uno de los mejores juegos de esta generación, arrasando en las puntuaciones otorgadas por una crítica a los pies de la obra del estudio de Sony y que en 2011 vería una nueva entrega, Uncharted 3: La Traición de Drake, otro grandísimo título que, si bien no sorprendía como el capítulo anterior, si rayaba a la altura esperada de la saga y nos situaba en una nueva y arriesgada empresa en búsqueda de otra mítica ciudad perdida entre las dunas del inmenso desierto del Rub al-Jali.

Con todo ello, no es raro que Sony apostara por un nuevo título de esta saga para ver la luz junto al nacimiento de su nueva portátil, PSVita y en el 2011 anunció oficialmente el desarrollo del juego que hoy nos ocupa: Uncharted: El Abismo de Oro, a cargo en esta ocasión del Bend Studio, conocidos sobre todo por ser responsables de la saga de acción “Syphon Filter”, y bajo la tutela de Naughty Dog. ¿Estará el juego a la altura de lo esperado? Vamos a averiguarlo…

La trama antecede en el tiempo a la vista en “El Tesoro de Drake”. En una de sus múltiples correrías en búsqueda de reliquias y tesoros, Nathan Drake llega a unas antiguas ruinas kunas en algún lugar perdido de Centro-América acompañando a John Dante, uno de sus socios que ha solicitado su ayuda y conocimientos en la búsqueda de un posible fortuna perdida. Allí conocerá a Marisa Chase, nieta de un afamado arqueólogo que ha desaparecido tras ir a investigar también acerca de las mismas ruinas, la etnia a la que pertenecen y su posible relación con el mito español de las siete ciudades, que supuestamente habrían fundado en algún lugar remoto siete obispos visigodos cuando la península Ibérica cayó en manos musulmanas en el 711 d.c. Marisa, aventurera pero ingenua e inocente, tiene en su poder cierta reliquia heredada de su abuelo que puede echar luz sobre todo el misterio, pero desconfía de las verdaderas intenciones de Dante y así se lo hace entender a Drake, aun cuando lo acaba de conocer. Para poner las cosas más difíciles todo esto ocurre en una zona controlada por una guerrilla revolucionaria, cuyo líder es el ex-general Roberto Guerro. Esta suerte de Fidel Castro, en el que se inspira claramente el diseño, ansía las riquezas desaparecidas para dar un nuevo impulso a un proceso revolucionario en horas bajas por la falta de fondos, por lo que no dudara en hacer la vida imposible a nuestros protagonistas con tal fin.

De primeras nos puede parecer que estamos ante un Uncharted muy genérico, con todos los elementos que se le suponen a la saga pero sin una personalidad propia que lo haga destacar. El argumento, firmado por John Gavin en lugar de la habitual Amy Hennig, tarda un poco en arrancar y no termina de enganchar hasta pasado el primer tercio del juego, aunque hay que decir que al final mantiene un buen tono y cumple. Quizás la segunda y la tercera entrega han puesto el listón muy alto y ahora somos demasiado exigentes. La gran mayoría de los personajes son nuevos en la saga, lo cual es de agradecer aunque algún viejo conocido nos acompañara en determinados tramos de la historia.

Adentrándonos en el apartado técnico lo primero que salta a la vista es que este Uncharted para portátil es todo un espectáculo gráfico, tanto que parece mentira que una consola de este tipo pueda moverlo con tal soltura y más sabiendo que pertenece a la primera hornada de juegos. La iluminación de todo el escenario es excelente, así como las texturas, y la vegetación luce igual de exuberante. Los efectos como el de fuego, agua o humo rayan también a gran nivel y el trabajo de animación y modelado facial es simplemente fantástico, seguramente gracias a que los chicos de Bend tuvieron acceso al estudio de captura de movimiento encargado del resto de la saga. Parecía imposible pero a primera vista no tiene demasiado que envidiar a lo visto en ps3, al menos no la diferencia que se podía suponer cuando se anunció este juego para Vita.

La jugabilidad es similar a la que ya pudimos ver en los anteriores episodios de la saga, una aventura de acción con varias zonas de plataformas en las que tendremos que trepar, escalar, saltar, balancearnos, rodar, luchar y disparar, siempre desde una perspectiva en tercera persona para controlar a Drake. Aunque el control con los dos sticks responde a la perfección, sobre todo teniendo en cuenta que este tipo de juegos no suelen adaptarse bien al control en portátil, sí que cuesta un poco durante las primeras horas adaptarse a su pequeño tamaño como al de los gatillos, acostumbrado a un mando de consola de sobremesa. Existen fases donde la perspectiva cambia a isométrica, en las que debemos huir de nuestros perseguidores, y otras en las que llevaremos el control de una pequeña balsa mediante el uso del Sixaxis, que también está presente en Vita. Se agradece porque ayuda a que el juego no caiga en la monotonía.

Como novedad, se ha implementado en ciertos momentos el uso del control táctil que nos permite la consola y este responde de manera adecuada aunque en mi opinión no se adapta tan bien como el control tradicional pero sirve para justificar las nuevas posibilidades que tiene la portátil de Sony. Funciona por ejemplo para recorrer con el dedo las cornisas por las que el protagonista debe escalar y que este lo vaya haciendo automáticamente, siguiendo esa senda. También se hará uso de la pantalla táctil en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, para mover objetos o interactuar con los demás personajes, a modo de Quick Time Events, en los que tendremos que deslizar rápidamente nuestro dedo en una determinada dirección si queremos salir victoriosos del enfrentamiento o realizar la acción correctamente. Mención aparte merece el uso de la pantalla para dirigir las granadas, pues el sistema se muestra lento y engorroso en momentos de acción continua, costando de esta forma ser preciso en su lanzamiento para acertar al objetivo pretendido.

Pero si en algún apartado destaca el uso de la pantalla táctil es en él de la investigación y la solución de puzles, que gana muchísima profundidad en Vita. Ya no nos limitaremos sólo a recoger tesoros en el escenario y resolver ciertos puzles, la variedad de situaciones ahora es mucho más amplia: Así, podremos tomar calcos en papel de algunas inscripciones, utilizando nuestro dedo en la pantalla para impresionar el relieve en el papel, recomponer documentos fragmentados colocando cada pedazo donde corresponda, limpiar y dar lustre a artefactos antiguos que se han visto deteriorados por el paso del tiempo e incluso realizar fotos. Sobre este último, en una serie de puntos de los escenarios nos pedirán que tomemos una foto a semejanza de otras en blanco y negro que tendremos en nuestro diario. Para ello, tendremos que ajustar el zoom correctamente y hacerla desde la distancia y perspectiva adecuada, incluso usando el control por movimiento para apuntar más arriba o abajo, como se haría en una cámara real. Las cámaras de la consola también tendrán un pequeño uso en el juego, teniendo que dirigirlas hacia una fuente directa de luz real, cómo una lámpara de mesa, para que cartas escritas con tinta invisible desvelen su contenido. Con todo ello lograremos resolver ciertos misterios que se nos presentaran y que para solucionar tendremos que realizar dichas labores. Ciertamente estos usos son muy originales, además de aportar variedad y un nuevo enfoque a la dinámica de juego.

Por supuesto, el coleccionar los clásicos tesoros también estará presente, alternando gemas con representaciones talladas de las divinidades kunas y otros objetos históricos de los conquistadores. Tendremos que andarnos con ojo pues algunos solo los podremos conseguir interactuando con la pantalla en algunas cinemáticas: Un objeto brillante nos aparecerá en algún lugar de la escena y deberemos señalarlo en la pantalla táctil para recogerlo. En lo que respecta a la recolección, puzles e investigación, este es el Uncharted más profundo que hayamos visto.

Las mecánicas de juego pueden ser un poco repetitivas, no sólo por el hecho de que recuerden lo ya visto en las ediciones de Playstation 3 sino porqué se repiten de manera casi idéntica en diferentes fases del juego, sólo variando un poco el entorno. Por ello, veremos cómo tenemos que salvar varias veces de idéntica manera a nuestros compañeros, colaborar con ellos casi siempre del mismo modo para solventar un obstáculo o tener que flanquear ametralladoras atrincheradas para abrirles paso, de forma similar ya sea en un escenario u en otro. Tampoco hay tantas situaciones de acción límite, una de las señas de la saga, y las que hay no dejan una huella tan notoria aunque es cierto que es difícil superar lo visto en el tren y en el avión de los dos últimos títulos de sobremesa. Las localizaciones no son tan variadas como estos últimos nos había acostumbrado, predominando los paisajes selváticos, templos y cavernas, tanto que recuerda mucho a la primera aventura de Drake, del que podríamos llegar a pensar que han reciclado algunos elementos. Eso sí, el nivel de detalle visual, como ya hemos señalado, es alucinante.

En nuestro camino nos encontraremos los paramilitares de Guerro y a grupos de mercenarios, mucho más duros de roer, presentándose con unos modelados variados: más robustos o menos robustos, con armas pesadas, francotiradores, etc, que atacaran, se cubrirán y nos abordarán de distinta forma, dando verisimilitud y realismo a la acción. Para enfrentarnos a ellos se hace gala del habitual arsenal de pistolas, rifles de asalto y armas pesadas de la saga: Desde la clásica PM-9mm a la brutal GAU-19, sin olvidarnos de las Desert-5, AK-47, M4, FAL y RPG-7, por citar sólo unas cuantas.

En cuanto al sonido nos quedamos sin calificativos ya que la partitura es sencillamente espectacular, a la altura de lo que se espera de esta saga y fundiéndose a la perfección con la acción vista en pantalla (he de reconocer que el tema principal me tiene enamorado desde el primer Uncharted). Desde aquí recomendar utilizar siempre los auriculares al jugar a este título, para mayor disfrute.

La adaptación al español vuelve a ser de matrícula, con un doblaje encabezado por el habitual Roberto Encinas que poco tiene que envidiar a la magnífica interpretación en ingles del actor americano Nolan North (encargado también de dar movimiento a Drake en el proceso de captura), versión a la que por fortuna podemos acceder en la configuración del juego para los amantes de disfrutar del doblaje original, un punto siempre a favor.

Sobre la duración decir que los más de 30 capítulos nos llevarán como unas 8-10 horas (unas dos horas, más o menos, de escenas cinemáticas), dependiendo que lo que nos recreemos en la resolución de los misterios y el nivel de dificultad. Respecto a este último aspecto añadir que en nivel difícil, si se tiene experiencia en otros títulos de la saga o de este corte, no nos será demasiado problemático acabarlo, con lo que lograremos desbloquear el grado de dificultad máxima, el nivel aplastante, en el que se basa gran parte de la posible rejugabilidad de este título (al carecer de modo online), siempre que nos apetezca repetir la experiencia de forma más exigente y de paso intentar dar luz a todos los misterios que pudieran quedar pendientes, así cómo encontrar los tesoros restantes. Acerca de la función mercado negro, que nos permite intercambiar ciertos coleccionables con la gente de nuestro entorno, poco o nada puedo decir al no disponer de la versión de la consola con gps, requerido por esta aplicación para activar este modo social.

Uncharted: El Abismo de Oro es un juego notable que en muchos aspectos roza o alcanza la excelencia. Drake sigue destilando el mismo grado de carisma al que nos tiene acostumbrados y Bend Studio ha hecho una labor encomiable al adaptar la saga a Playstation Vita, con un brillante apartado técnico que será difícil de superar en este sistema y un ingenioso y práctico modo de encarar los puzles mediante la pantalla táctil. Aunque el juego no está exento de peros: La historia, aún siendo buena, no transmite ni engancha como lo hacen episodios anteriores, pecando de ser un tanto genérica y más tópica de lo que sería deseable. Por otro lado, la gran mayoría de las situaciones a los que nos enfrentamos en la piel de Nathan nos dejan la sensación de haberlas vivido ya anteriormente. Esto sería un problema menor si no se repitiera además de manera casi continua a lo largo del juego, debiendo utilizar mecánicas muy similares una y otra vez, lo que le acaba restando encanto, y muchos elementos artísticos también parecen rescatados directamente del primer título. Aún con todo, si te gusta la saga, este juego a buen seguro te encantará pues pocos títulos hay mejores para estrenar y explotar las posibilidades de la flamante nueva portátil de Sony.

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En la pantalla monocroma de una Game Boy descubrí los videojuegos y desde entonces han acompañado mi vida. Solo, en compañía de mi hermano o de mis amigos he combatido en las calles de furia a las hordas de maleantes del malvado Mr. X, cabalgado al atardecer sobre mi fiel Epona por las praderas de Hyrule y salvado la galaxia en la piel del Comandante Shepard. ¡Siempre preparado para la próxima aventura!

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3 comentarios de “Análisis de Uncharted: El Abismo de Oro

  1. Joder Andriy, pedazo artículo que te has currado. Por tus palabras creo que al final me tendré que hacer con el juego de Drake para Vita… No me lo quería pillar porque el U3 me dejó un poco indiferente pero bueno, siempre son juegos entretenidos.

  2. Espera un poco a que baje de precio, si no tienes mucha prisa. Probablemente si este fuera el primer Uncharted podríamos ensalzarlo del todo pero le pesa un poco lo bueno que era el segundo, igual que le pesó a la tercera parte. La parte de los puzles está bastante bien pero en la acción no hay nada realmente nuevo. Para lo bueno y lo malo, es un juego de esta gran saga, a fin de cuentas.

  3. Pues esperaré, tampoco tengo tanta prisa.

    En cuanto al peso de la segunda entrega pues estoy de acuerdo contigo. Quizás yo hubiese esperado un año más y hubiese pulido más el U3, añadiendo alguna novedad pero bueno, es lo que hay. Ya te digo que el U3 lo tengo pendiente, no me acabó de enganchar. Y sigo pensando que si en vez de Nathan Drake el prota se hubiese llamado Indiana Jones, el triunfo de esta saga hubiese sido muchísimo mayor…

    ¿Por qué los de Naughty Dog no compran los derechos y nos traen las aventuras de Indy con el formato de Drake? Porque no hay visión de negocio…

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